Cómo hacer un matcha perfecto (paso a paso)

Cómo hacer un matcha perfecto (paso a paso)

Cómo preparar un Buen Matcha perfecto en casa

Si alguna vez has preparado un matcha y te ha quedado con grumos, demasiado amargo o simplemente no sabía como esperabas, tranquila, porque nos ha pasado a todas.

Cuando empecé a tomar matcha también cometía esos errores. Con el tiempo aprendí que muchas veces el problema no es el matcha, sino cómo lo preparamos.

Hoy quiero enseñarte exactamente cómo lo hago yo para conseguir un matcha suave, cremoso y con esa espumita que tanto nos gusta.

Lo que utilizo

Para preparar mi matcha siempre utilizo:

  • 2-3 g de Buen Matcha.
  • Un chashaku (cuchara de bambú).
  • 40 ml de agua a unos 70-80 °C.
  • Un chasen (batidor de bambú).
  • Un bowl.
  • Un tamizador.

1. Mido el matcha con el chashaku

Siempre utilizo un chashaku, que es la cuchara tradicional de bambú que se utiliza en la ceremonia japonesa del té.

Normalmente utilizo 2-3 cucharadas de chashaku, que equivalen aproximadamente a 2-3 gramos de matcha, la cantidad perfecta para preparar una taza.

Además de ayudarte a medir la cantidad, hace que el ritual sea todavía más especial.

2. Siempre tamizo el matcha

Este paso parece una tontería, pero marca muchísimo la diferencia.

El matcha es un polvo muy fino y es normal que forme pequeños grumos. Si lo tamizas antes de añadir el agua, después se mezcla muchísimo mejor y queda mucho más suave.

3. Nunca utilizo agua hirviendo

Este es probablemente el error que más veo.

El agua demasiado caliente puede hacer que el matcha tenga un sabor mucho más amargo.

Yo siempre caliento el agua hasta los 70 °C en mi tetera. Si no tienes una con control de temperatura, no te preocupes: simplemente hierve el agua y déjala reposar unos minutos antes de utilizarla. Así bajará hasta aproximadamente los 70-80 °C, que es la temperatura ideal para preparar un buen matcha.

4. Primero hago una pequeña pasta

Antes de añadir toda el agua, pongo solo 10ml y mezclo el matcha hasta que desaparecen los grumos.

Así consigo que después quede mucho más uniforme.

5. Bato en forma de "M"

Una vez añado el resto del agua (30ml), bato rápidamente moviendo solo la muñeca, dibujando una "M" o una "W".

En unos segundos aparece esa espumita fina que tanto me gusta.

6. Lo convierto en matcha latte

Aunque a veces también lo tomo solo, la mayoría de las veces añado mi bebida vegetal favorita (avena barista) para hacer un matcha latte.

Si me apetece un toque dulce, añado un poquito de sirope de arce. Y para mí es la combinación perfecta.

Los errores que evitaría

Si estás empezando, estos son los errores que intentaría evitar:

  • Utilizar agua hirviendo.
  • No tamizar el matcha.
  • Comprar un matcha de baja calidad.

Si tu matcha sabe demasiado amargo...

No significa necesariamente que no te guste el matcha.

Muchas veces simplemente está mal preparado o el matcha que has probado no era de buena calidad.

Cuando pruebas un buen matcha y lo preparas correctamente, el sabor cambia muchísimo. Es más suave, tiene ese toque umami tan característico y un dulzor natural que sorprende a mucha gente.

Mi consejo

Para mí, preparar un matcha nunca ha sido solo hacer una bebida.

Es ese momento del día en el que paro unos minutos, bato el matcha con calma y disfruto del proceso.

Y creo que eso es lo bonito del matcha: convertir algo tan sencillo como preparar una taza en un pequeño ritual para cuidarte.

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